Un dia como cualquiera...

Un dia como cualquiera...
EN EL RINCON DEL VAGO


¿Quién dijo que tener que esperar el primer día de universidad sería divertido?, pasaba días en la tele o jugando a las cartas con mi abuelo, el aburrimiento era tremendo, hasta que mi instinto de niño me llamó a jugar con todo lo que estaba a mi vista, como hacer pelear mis manos con cucharas y jugar a los carritos con mis pies. Un día, desperté temprano, sentía que ese día sería diferente a los demás, el hambre me ganó y tuve la gran idea de sancochar un par de huevos en el horno microondas, claro que no aguantó y estalló; me quedé aturdido por la explosión, sentí como si una granada hubiera estallado cerca de mí. Gateando avancé al comedor, tomé un plátano como puñal y la pata de una de las sillas como mi rifle, rampando por toda la casa fui en busca del enemigo que me lanzó la granada la cual me dejó aturdido, presurosamente, hice mi trinchera de cartón y almohadas y me quedé esperándolo. De pronto escuché ruidos en el primer piso, tomé mi puñal y bajé silenciosamente por las escaleras que me delataban en cada paso, era mi madre que llegaba del trabajo, hizo su berrinche por el desastre de la cocina y la pata de una de las sillas que curiosamente desapareció, no tomé mucha atención a su gritadera y divisé en el campo oeste manchas blancas y amarillas, parecían radioactivas así que mande a “Gato”, (mi gato) para que revisara el área, él daría heroicamente su vida por mí. Lamentablemente mi heroico y valiente gato me traicionó al irse tras una paloma que aterrizaba en el patio, entonces solo y sin provisiones me lancé al terreno radioactivo sobreviviendo a algunos resbalones que me di. Al lograr atravesar aquel campo y con manchas en mi uniforme como si me hubiera arrastrado sobre huevos sancochados, observe al traidor, sí, exactamente aquel bigotón que cambió a su superior por una paloma, lo divise jugando con una pequeña pelota cargada de dinamita, apuntándola hacia mi bunker, salte sobre él con el puñal en mano y se lo atravesé en el corazón, lo raro fue que en ves de sangrar botaba jugo de plátano. Divise un campamento en el que había provisiones, observé un plato de lentejitas con su huevo frito que no dudé en devorar, me lo dio una enfermera que se parecía mucho a mi madre, desde la forma de vestir, caminar y en la forma de cocinar. Tomé un nuevo puñal y me dirigí silenciosamente hacia mi bunker que a veces solía llamarlo “Mi Habitación”, pero vi un águila Palomida, (Aguilus Estupidus Palomidus), de esas que esperan que te duermas para sacarte los ojos, así que me aventé con toda mi furia pero escapó y quede lesionado del codo y rodilla. Llegué a mi bunker para reclutar más tropa y noté que el sol se ocultaba, sería una batalla nocturna.
No contaba con muchos hombres, además sólo me quedaban unas cuantas canicas y Chipitaps, me sentía acorralado, sin escapatoria, empecé a idear un plan de huida del que fue en algún momento mi hogar. Estaba con Philip, mi sargento mayor, hecho de plastilina celeste y especialista en artillería, también estaba Tom, soldadito verde y de plástico encargado de la comunicación, también estaba Nelson quien vestido como un powerranger rojo era gran tirador a larga distancia, finalmente reclute por una vez más a mi gato quien arrepentido vino en busca de atún a nuestra base. Todos subimos en la patineta que desde el patio nos hizo cruzar por el comedor en el que estaba mi madre tirándome agua fría y mi hermano que me tiraba pelotas para que le devolviera a su powerranger. Nadie nos pudo detener pasamos por la cocina y por aquel comedor frío y tenebroso; en cualquier momento nos podía caer una emboscada, pero valientemente seguimos el plan, hallar al enemigo y eliminarlo. Estábamos ahí los 5 en la patineta verde, mi gato paraba saltando a cada rato de ella pero no logró huir y traicionarnos una vez más, en eso, llegamos a la sala donde había un gran espejo en el cual divisé a aquel terrorista que me lanzó la granada, en acato de venganza nos estrellamos contra el que también venía en patineta y con un gato igual al mío, solo escuche como cuando un vidrio se rompe y vi unos pequeños cortes en mi mano derecha. Tirado en el suelo sin poder moverme, quede inconciente, desperté, pensé y luego grite, ¡Lo derrotamos!
Así, termino nuestra valerosa misión siendo las 9 de la noche, fue todo un éxito aunque no puedo decir lo mismo de cómo deje la casa, al día siguiente recibí una gritadera por parte de mi comandante que me recordó muchisisisimo a mi padre. Lo más apropiado a decir sería, ¡No intenten hacerlo en casa!, ya que dolió, comenzando por el baño de agua fría que mi madre me dio al pensar que estaba loco, los arañones propios de Gato, y además de tener que limpiar toda la casa, fue un largo trabajo de 2 días y aún no les termino de pagar el espejo que rompí. No negaré que me gane bastantes problemas, pero tampoco negaré que nunca antes me divertí ni reí como aquel día. En eso comprendí que los vagos son locos, aquellos que viven la vida al máximo como ellos lo desean, no viven con complejos ni atormentándose por lo que dirán los demás, pues si bien es cierto que paran soñando todo el día, en su cabeza esta toda la acción que ningún hombre “NORMAL” podría conseguir. Así que mi consejo es: HÁGANLO, CUIDADO CON LOS ESPEJOS Y SEAN FELICES.

VAgoo

# Posted on Tuesday, 07 August 2007 at 2:12 AM

Un pequeño cuento de la infancia de un Amigo que paresco YO...

Un pequeño cuento de la infancia de un Amigo que paresco YO...
LA ARAÑA QUE MI MADRE ALGUN DIA MATO

Un día como hoy, estuve pensando en todo lo que en alguna época hice y en lo que tendré que hacer, la depresión me invadió, de tal manera en que mi alma empezó a deslastrarse de todo lo que en algún momento tuve y tendré, mi mente alucinaba en mundos utópicos, veía mundos en los que todo dolía y la frustración me invadía, solo oía una canción que me hablaba de rebeldía, de dolor y de osadía, me sentía libre, nada era complicado, solo deseaba volar y morir para luego vivir sabiendo que en algún momento volvería a morir y luego vivir; todo ello me llevo a que en algún momento escribiera la historia, historia que describiera los detalles de mi historia, que sin saber a donde iba mi vida, sabia lo que mi escritura decía; y es que a mi corta edad tuve varias experiencias, experiencias que hablaban de amor, que aunque estando lejos, tan lejos como lagrimas en un lago de agua dulce, me inspiraron a escribir esta historia , historia que habla de una araña, araña que llame en algún momento araña y que ahora llamo Artemia; estudiaba sus movimientos, vivía en una esquina de mi patio, en su libertad y en la mía, sin saber que en algún momento un pequeño chorro de agua acariciaría con su vida sentimientos de libertad, sentimientos que con amor median la intensidad del peligro y también deseo, deseo de expulsar toda su felicidad tras ocho patas que llevaban a una eterna felicidad de infelicidad. Un escenario, en los que adultos y niños existían, desobedeciendo a cada historia escrita por un bohemio que perdiendo su inocencia tras cada palabra, llegaba ebrio y escribía acerca de Artemia, su única amiga, que en su pared explicaba la razón de una vida lejos de las reglas. Nadie la entendía ni a mi tampoco, la vida se nos pasaba en mundos que no queríamos rectificar, no deseábamos dinero, deseábamos no tener responsabilidad, solo deseábamos un futuro lleno de ilusionalidad, que nos llevara a la ancianidad de nuestra desesperación siendo malos y siendo buenos en nuestra locura e ilusión. Artemia y yo navegamos entre mundos llenos de agua y aceite que nos llevaban a la utópica realidad de sobresalir entre la realidad, de volver a renacer sin creer en una reencarnación, solo sabia que un día mientras hablaba con ella, una sombra me inundo en la soledad de mi libertad liberal y en la naturaleza de la música inspirada en una araña que me decía, ¡Anda y ve, que los sueños no valen aunque la juventud nos lleve a alucinaciones que alucinan con la ilusión de alucinar dejando mudo al sordo y sordo al mudo que al impregnarle mis ilusiones nos llevaron a dudar sobre cantos de besos que llevaban a una alegría embargada de un miedo! Estaba tan cerca de una realidad, una sola amiga que salía de una realidad utópica, una araña y mi vida, que mas podría querer más que un buen partido de mi selección, un canto que solo me llevara a la libertad del libertinaje, no quería nada, mas ahora quiero verte lejos, pero cerca de mi soledad que embargada con besos, lloraban de alegría, pero con miedos, miedos que llegaban al corazón y que caminando entre ataúdes de rosas e inspiradas en un cigarro que inspirando sentimientos en mis ilusiones dibujaron una araña y un niño, una araña que me condujo por la verdad, una araña que con cada uno de sus ojos me llevaba a la eterna realidad de la irrealidad; llorando con cada beso en tus alegrías de miedos en cada pisada de mi padre al entrar a casa, en cada carta que me escribías con esas cuatro patas derechas y cuatro patas izquierdas con las cuales jugabas al ajedrez, ahora solo queda tu recuerdo en una hoja de papel que tras cada línea, me decía que tu vida se agotaba en cada verso y en cada nota de tu armónica. Ahora una lagrima llora, ya que fue una gran amistad, ahora tu estando con la muerte anhelo cada caricia en mi soledad, caricia que aunque venga desde tu esquina junto a la muerte, con un suspiro te recuerdo y me acerco a tu realidad, y aunque te extraño, te recuerdo y pienso en ti; maldigo el momento en el que te deje, no me perdono, y ahora confundido entiendo el miedo de mi madre, que sin soportar un día mas cerca a ti, con un solo zapatazo acabo con tu vida y...mi vida; eras mi refugio, en una vida de tristeza, que se alegraba con solo estar pensando en ti. Artemia, se que ya no sufres al tenerte que esconder tras cada día y tras cada hora, y aunque la vida siga para adelante, se que estaremos juntos...alguna vez; aun te extraño caminando por mi pared, caminando entre cada rima, entre cada verso, entre cada rincón de mi triste y corta vida, que sin saber como te veré, ahora se que solo te encontrare en cada aborto de mi cerebro, al decir que ya no estarás aquí.

Son ya seis meses y aun no puedo vivir, eras mi motivación y aun me queda el dolor, se que solo el tiempo me acercara a ti, y aunque a mis 17 años no entiendo el como un día te separaste de mi, ahora solo quiero tenerte a mi lado y tenerte tras cada garrotazo que en cada ruina arruina mi vida y que ahora me dice, que solo me queda sufrir y vivir sabiendo que te decepcioné, no tuve corazón al dejarte sola, oh, mi Artemia, mi amiga, mi araña, que en un día te fuiste con solo un golpe en tu cabeza, se que estas lejos y estoy cerca y aunque siempre estés esperando por mi, se que estaré hoy junto a ti, solo quiero verte y se que lo haré, se que estaré ahí, se que algún día te veré, trepando tras cada pared, tras cada rincón, que en un soborno me dejara tras cada decepción, con tu corazón.

Vagoo

# Posted on Tuesday, 07 August 2007 at 2:02 AM

Solo un Cuento de mi region....

Solo un Cuento de mi region....
HIJA DEL SOL

Nací y crecí en este poblado, yo era agricultor, mis cultivos estaban en las andenerías del Soncco Marca, ahora mi edad no me permite ni levantar una lampa, tengo 83 años y he sido testigo de cómo las cosas han cambiado por aquí, cosas tan impropias de mi cultura aparecieron, como esos postes que alumbran al caer el sol y esa música que me recuerda a los mugidos de una burra al parir; pero aun así, los antiguos pobladores como yo, hemos podido conservar en gran parte nuestra cultura y costumbres como las fiestas llenas de color, los pagos a nuestros apus, la pequeña plaza hecha toda en piedra, las ruinas inca a tres horas de distancia y las historias con las q nací y crecí.

Una de esas historias habla de una niña que mi compadre encontró una primavera juntito al rió, su piel y pelo eran como el trigo mismo, sus ojos eran grises y tenia un lunarcito muy bonito en la mejilla izquierda; mi compadre la crió con mucho amor y le puso el nombre de la virgencita Maria, por haberle regalado una hija tan bonita y tierna; los años pasaban y Maria cada día era mas bonita, era la alegría del pueblo, ayudaba a mi compadre vendiendo flores silvestres que salían en la misma chacra, sin duda ella veía belleza donde muchos no lo podían hacer.

Lamentablemente cuando la niña cumplió sus 10 añitos, mi compadre fue envestido por un toro y murió, la tristeza embargo nuestro pueblo aquel día de tal manera que el sol se oculto tras las nubes durante todo el día, Maria a diferencia de nosotros, estuvo alegre diciéndonos que ahora su papa estaba ahí juntito al sol, esperando por todos nosotros. Maria vivía sola, pero nunca estuvo sola, todos los del pueblo la ayudábamos, y a cambio ella iluminaba nuestro bello valle con las flores que encontraba. Cada noche mí esposa la invitaba a cenar y junto a ella y mis hijas mi hogar rebozaba de felicidad, cuando se hacia un poco tarde se quedaba en mi casa y antes de dormir siempre me contaba de un sueño, un sueño que hablaba de las ruinas de nuestros ancestros y el sol, yo no le entendía muy bien, pero me gustaba escucharla, su voz parecía a la de los pajaritos cuando cantaban en la mañana, luego le daba un beso en la frente y le deseaba las buenas noches, ella sonreía y se dormía al lado de mi hijita; y así los años siguieron pasando y Maria crecía y crecía, cuando cumplió los 14 añitos, era toda una rompecorazones en la escuelita, su belleza era tan grande que con su sonrisa despertaba al sol.
Un día llego un extranjero, de esos blanquinosos que nos quieren quitar nuestras tierras y nos ofrecen tenernos de esclavos, su nombre era Alfonso, era hijo del alcalde de la capital y quería explotar la mina que estaba cerca de mis chacras, los pobladores nos opusimos pero siempre hay unos que aman mas al dinero que a su propia alma. El extraño, me busco una noche mientras cenaba con mi familia, me ofreció trabajar para el y empezamos a discutir, entro a mi casa a la fuerza y vio a Maria, vi en sus ojos maldad, oí en sus palabras deseo y en su rostro vi al mismito demonio con machete en mano pude botarlo de mi casa, pero me quedo miedo, miedo a que le hiciera algo a Maria, me tranquilice y preferí olvidar lo que ocurrió.

Al día siguiente la esperamos para cenar y no llego, al siguiente día no se le vio y al día siguiente el miedo reapareció, no pude dormir esa noche, solo pensaba en donde podría estar Maria: al poder dormir un poco, la vi en mis sueños, junto a las ruinas inca, feliz pero sangrando de la cabeza, a su lado estaba el forastero degollando a una oveja negra; desperté y sin pensarlo partí antes del amanecer a las ruinas en busca de Maria.

Al llegar vi humo de una fogata, silenciosamente me acerque y vi sangre en las paredes, acercándome mas, pude ver al maldito abusando de mi niña, sin pensarlo tome mi waraca y le lance una piedra, mi puntería no es muy buena así que falle, cuando me vio tomo un cuchillo y se abalanzo sobre mi, forcejee con el y mis golpes terminaron por matarlo, algo débil me acerque a Maria y la cubrí con una manta que encontré, llorando me dijo que me quería mucho y que pronto ella velaría por mi desde el cielo junto a su papacito y junto al sol; amaneció y estaba a mitad de camino, ella sangraba mucho y al llegar al rió en el que mi compadre la encontró, murió, llore y vi que el sol también lo hacia, rayos del mismo la iluminaban, y empezaron a llevársela, lentamente se desvanecía, como arena en el rió, y poco a poco desapareció; sorprendido me quede llorando y oí su voz desde el cielo diciéndome.. “No te preocupes padrinito estoy aquí junto a mi papacito, pronto nos encontraremos también, ahora yo velare por ti, como tu lo hiciste todo este tiempo...te quiero mucho padrinito, nunca me olvides...”, en eso vi una nube con su rostro e incorporándome regrese a mi pueblo y conté la historia de la hija del sol, historia que no se olvidara, por que ella desde el sol, siempre nos cuidara, con la única condición, que no la dejemos de recordar.

Vagoo

# Posted on Tuesday, 07 August 2007 at 1:49 AM